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domingo, 10 de junio de 2012

Día 16. El viaje a Japón llega a su fin!

Todo lo bueno se acaba y solamente nos quedan unas horas para disfrutar de este país que nos ha enganchado.
Después de un buen desayuno, terminamos de encajar todas nuestras compras en las maletas y hacemos el check-out del hotel sin ninguna incidencia. Como nuestro vuelo de vuelta a casa no sale hasta las 22:30 horas, en recepción se encargan de guardar nuestro equipaje sin coste adicional.

Tenemos por costumbre comprar algo de decoración para nuestra casa de todos los países que visitamos, así que le preguntamos a los chicos de recepción donde podemos encontrar litografías con motivos típicos japoneses y nos envían a una librería - anticuario no muy lejos del hotel.
El ambiente que se respira a estas horas en Osaka es de lo más animado, se nota que estamos en la zona financiera porque está lleno de japoneses que se dirigen a sus puestos de trabajo.
El lugar donde nos han enviado es encantador, lleno de estanterías de madera donde parece imposible que pueda caber un solo libro más. El dueño nos saca un par de sillas de madera y nos sentamos a ver la cantidad de litografías que ha pintado, nos explica como lo hace y el significado de muchos símbolos. Salimos muy contentos con la compra y he de decir que ocupan un lugar destacado en nuestra casa! 

Dedicamos la mañana a pasear por sus animadas calles y disfrutar de nuestras últimas compras.



En cuanto sentimos un poco de hambre nos sentamos a comer, hoy todo nos lo tomamos con mucha calma, sin ninguna prisa, se nota que queremos estrujar hasta el último minuto del viaje.

Mateo ha dedicado la tarde a disfrutar de una de sus pasiones, con "templos" de cinco plantas dedicadas al mundo de los videojuegos es imposible resistirse si eres amante de ese mundo...
Yo he optado por seguir callejeando, después de tantos días no dejan de sorprenderme los escaparates de las tiendas, en muchas ocasiones convertidos en verdaderas obras de arte que sirven de reclamo animando a la gente a entrar en sus locales.




Si hay algo me ha enamorado de Japón es la diversidad de vestimentas que verás si te paras a observar a la gente que camina a tu alrededor, todo con un toque de normalidad absoluta difícil de imaginar en nuestra sociedad. Entro por última vez en una tienda de estética manga, confieso que estas tiendas me han encantado por lo diferente, divertido y rompedor que me resultan...


También me ha llamado mucho la atención la cantidad de tiendas que hay de accesorios para mascotas, sobretodo para perros. Es increíble la variedad que tienen, muchas veces me he tenido que mirar dos veces las prendas porque no podía creer que existieran esas cosas para perros!

 

Apuro hasta el último minuto y me reencuentro con Mateo para tomarnos nuestro último té del viaje. Si no queremos sorpresas de última hora, será mejor volver al hotel y recoger nuestras maletas para poner rumbo al aeropuerto de Osaka.
Antes de bajar a la estación de metro, nos despedimos del gatito de la suerte que nos ha acompañado durante todo el viaje!


No podía acabar los relatos del viaje a Japón sin mencionar el aeropuerto de Kansai en Osaka, una auténtica obra faraónica y uno de los aeropuertos más espectaculares del mundo.
Está construido sobre una isla artificial. Para llegar a realizarlo tuvieron que hacer grandes esfuerzos arquitectónicos, pero, les ha dado sus frutos porque ha sobrevivido a varios terremotos y tifones sin sufrir ningún desperfecto. La isla sobre donde se sostiene se va hundiendo, pero, este efecto también estaba previsto en su construcción y la isla tiene unas columnas ajustables para ir levantándolo.
Para llegar a él las vistas que tienes desde el tren lanzadera son impresionantes, sobretodo cuando llegas al punto en el que enlaza con el puente sobre el mar!


Cuando despega el avión miro hacia atrás con mucha pena, he de reconocer que ha sido el país que más me ha costado dejar y mi cabeza no deja de trabajar recordando los momentos más especiales de este completo viaje.
Ha sido un viaje de muchos kilómetros que bien han merecido la pena porque nos ha llevado hasta rincones mucho más especiales de lo que podíamos imaginar cuando empezó toda esta aventura.
Mezclarnos con los japoneses nos ha resultado mucho más sencillo de lo esperado, su carácter es especial son todo amabilidad y generosidad. País de contrastes sin lugar a dudas!!!

Después de muchas horas de vuelo y una escala corta en Estambul llegamos al aeropuerto de Barcelona donde nos esperan para llevarnos hasta nuestra casa. Ahora sí que podemos decir que nuestra aventura japonesa ha llegado a su fin, pero, quien sabe si dentro de unos años no volveremos a descubrir nuevos lugares en el País del Sol Naciente....



viernes, 1 de junio de 2012

Día 15. Conociendo Osaka!!

Nuestro viaje por el País Nipón va llegando a su fin, en un par de días cogeremos el avión que nos llevará de vuelta a la rutina, pero, todavía nos queda conocer la tercera ciudad más grande de Japón. 
Después de un buen desayuno, hacemos el check-out y nos vamos andando a la estación de trenes de Kioto. 
Cuando organizamos el viaje decidimos comprar la JR Pass de siete días, planificando durante esos días la mayoría de los desplazamientos en tren con el fin de ahorrar bastante dinero. Este último trayecto entre Kioto y Osaka tendremos que abonarlo en taquilla; cada cinco minutos salen trenes que unen estas dos ciudades, nosotros decidimos comprar billetes para el tren directo que por 540 yenes nos dejará en media hora en Osaka.
Al llegar a la estación de Osaka seguimos las indicaciones hasta las taquillas para comprar billetes del metro; el trayecto es muy corto, nos tenemos que bajar en la estación de Shinsaibashi donde se encuentra nuestro hotel.
Para nuestra estancia en la ciudad hemos reservado en el hotel Villafontaine Shinsaibashi de la misma cadena que nuestro hotel en Tokio. Hacemos el check-in sin ninguna incidencia y nos dan la llave de la habitación para que podamos dejar nuestro equipaje y empezar a disfrutar de la ciudad.

Tenemos muchas ganas de disfrutar de la visita al famoso castillo de Osaka, así que, dejamos las cosas y nos vamos a coger el metro hasta la parada Tanimachi-4-chome.
Atrás queda la tranquilidad de Kioto, volvemos a disfrutar del ambiente de las grandes ciudades japonesas, las estaciones de metro son muy grandes y futuristas...


Osaka es la tercera ciudad más grande de Japón después de Tokio y Yokohama. El protagonismo mercantil de esta ciudad data de 1586 cuando se construyó el castillo y se animó a los comerciantes de otras zonas a instalarse en la ciudad. En las décadas de 1920 y 1930, Osaka se convirtió en una potencia industrial. Hoy en día, su paisaje urbano está siendo sustituido por una moderna arquitectura.

Nada más salir de la estación del metro nos damos cuenta del ambiente que hay en esta zona, montones de jóvenes se preparan para disfrutar de una jornada festiva.


Para llegar a la zona de la fortaleza tenemos que cruzar por el Parque Nishinomaru y enseguida nos mezclamos con el resto de gente para disfrutar del concierto que están dando y probar varios platos típicos que venden en los puestos de comida que encontramos en varios rincones del parque.



El parque que rodea el castillo ocupa unos dos kilómetros cuadrados y es un lugar muy agradable para pasear, lleno de arboles y zonas de recreo donde hemos encontrado a bastante gente jugando a fútbol y béisbol.



Conforme nos vamos acercando podemos disfrutar de unas bonitas vistas del espectacular castillo.


Un puente sirve de acceso a la zona de la fortaleza.


La reconstrucción actual del castillo de Osaka data del año 1931 y es más pequeña que el original de 1586, pero, permite hacerse una idea de la grandiosidad del original.


La turbulenta historia del castillo de Osaka, el más grande de Japón en su tiempo, comenzó cuando fue sitiado y destruido por el sogunato Tokugawa en 1615. El castillo fue reconstruido, pero, le cayó un rayo pocos años después. Los restos se incendiaron en 1868.
Del período Tokugawa sobreviven algunos edificios auxiliares, entre ellos la torre Tamon y la impresionante puerta Otemon.


Las plantas inferiores de la torre principal albergan una exposición de armaduras y otros objetos bélicos.


Cogemos un moderno ascensor que nos lleva al mirador que se encuentra en la octava planta, nada más salir podemos disfrutar de unas vistas de Osaka impresionantes.




Cuando nos damos cuenta llevamos un buen rato haciendo fotos, decidimos ir a tomarnos unas cervecitas con el castillo de fondo!!


Después de descansar un rato volvemos hacia la estación de metro, hoy hemos madrugado bastante para llegar pronto a Osaka y nos vendrá bien una buena siesta para poder disfrutar del ambiente nocturno de esta ciudad.
Nos despedimos del castillo, os aseguramos que es una de las construcciones más bonitas de todo Japón!!


Dotombori es todo un distrito de entretenimiento en una de las zonas más vivas de Osaka; sus calles están repletas de restaurantes, teatros, tiendas y vida nocturna es la arteria principal de la ciudad.


Volvemos a disfrutar del ruido en las calles, la mezcla de estilos entre las personas, edificios altos llenos de pantallas publicitarias... 


Algunas calles están abarrotadas de gente!


Cada rincón nos sorprende más que el anterior, hay hasta una noria!


Nos los pasamos genial descubriendo las sorpresas que nos depara cada calle; los restaurantes utilizan grandes carteles como reclamo publicitario. En la calle principal encontramos varios restaurantes que ofrecen la posibilidad de probar el famoso pez globo.



El contraste es evidente, al lado de la gran avenida llena de luces, música y color encontramos calles típicas del Japón más tradicional iluminadas por farolillos y con pequeños restaurantes y tiendas de productos típicos.


Mateo pero donde vas? está claro que no se puede resistir a pasar un rato muy entretenido en el museo de las videoconsolas...


Las risas las tenemos aseguradas durante un buen rato, los japoneses son verdaderos seguidores del mundo de los videojuegos.


Nuestra última noche en Japón pasa muy rápido y nosotros nos resistimos a hacer maletas y prepararnos para la vuelta a nuestra realidad. Mientras cenamos recordamos los momentos más divertidos, inolvidables y emocionantes del viaje, que os podemos asegurar que no han sido pocos....






domingo, 6 de mayo de 2012

Día 14. Nuestro último día en Kioto.

Hoy es nuestro último día en Kioto y nos lo vamos a tomar con mucha calma, así que nada mejor para empezar el día que un buen desayuno. Mientras damos buena cuenta de dulces, zumos y cafés miramos el plano de Kioto y ubicamos aquellos lugares que todavía no hemos visitado.

Salimos del hotel con dirección al Castillo de Nijo y enseguida llega a la parada de autobús el 101 que nos dejará en la puerta del castillo.
Aunque Nijo no posee las grandiosas fortificaciones de otros castillos japoneses, destaca por la poca ornamentación de sus interiores y por los denominados suelos de ruiseñor, diseñados para que al pisarlos despidieran un sonido semejante al piar de los pájaros, advirtiendo así de la presencia de intrusos. El edificio del palacio ahora conocido como "castillo secundario" fue terminado en 1603 y actualmente mantiene su forma original.
Una gran puerta sirve de acceso al complejo.


La construcción original fue destruida por un incendio en el siglo XVIII y la estructura actual fue traída desde el Palacio Imperial en 1893. El castillo está declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.


En el interior de Nijo no se pueden tomar fotografías, así que no podemos enseñar las pinturas que adornan sus paredes consideradas las mejores obras de arte realizadas por la escuela Kano.
El corazón del castillo lo componen las salas de recepción Ninomaru, un grupo de edificios comunicados por galerías de madera cubiertas.


Pero, si algo nos ha fascinado de Nijo han sido sus jardines donde puedes pasear disfrutando de la naturaleza y tranquilidad que los rodea.




Consideramos que el castillo de Nijo es una parada obligatoria para todos los que decidáis pasar unos días en Kioto. No sólo el castillo sino los jardines, las entradas y los complejos de los palacios resultan una maravillosa visita al pasado.


Subiendo por el complejo hasta el Palacio Honmaru llegaremos a un punto donde las vistas son impresionantes; cierras los ojos y puedes sentir la tranquilidad que respiraban aquí los gobernantes nipones.


Desde aquí también tenían unas buenas vistas de los fosos que rodean el castillo.



Volvemos a bajar a los jardines y seguimos paseando tranquilamente inmortalizando imágenes que parecen postales.




Después de pasear un buen rato y sentarnos a tomar un té nos vamos dando un paseo hasta el Parque Imperial.
Este parque constituye un amplio oasis en el corazón de la ciudad. Dentro del recinto se encuentran el Palacio Imperial y el Palacio del Emperador Retirado.
Nosotros hemos tenido que descartar la visita al Palacio Imperial porque intentamos hacer la reserva en la web de la agencia que gestiona las reservas y nos ha sido imposible a pesar de intentarlo con más de tres meses de antelación! Espero que vosotros tengáis más suerte.... Nosotros nos hemos conformado con ver los muros que lo protegen.



El resto de la mañana la vamos a dedicar a disfrutar del Paseo del Filósofo. Este paseo es uno de los lugares preferidos de Kioto, sigue un canal bordeado de cerezos que serpentea a lo largo de las bonitas montañas.


Este paseo debe su nombre a un profesor de filosofía de la Universidad de Kioto nacido en 1870 que solía recorrerlo cada día para mantenerse en forma. El camino está lleno de cafeterías, tiendas de artesanía, restaurantes...
Disfrutamos del paseo y del ambiente tan bohemio que se vive en esta zona, los templos que salpican el camino están perfectamente señalizados.



Sólo tenemos pensado visitar Ginkakuji conocido como el Templo Plateado. Llegamos dispuestos a resolver el dilema que plantean la mayoría de guías de viaje donde unas lo exponen como una pieza maestra y otras creen que está sobrevalorado. 
Una pequeña puerta sirve de acceso al famoso templo.


Ginkakuji fue el retiro de montaña del sogún Yoshimasa hasta 1408. En honor a su abuelo que mandó construir el Templo Dorado, Yoshimasa quiso recubrir el templo de plata, pero la ruinosa guerra de Onin le impidió hacerlo.
Ginkakuji tiene dos plantas y está construido sobre un estanque rodeado de jardines siguiendo la estética del famoso Templo Dorado.


Junto a Ginkakuji encontramos un bonito jardín zen.




Caminamos por senderos que hay habilitados y nos damos cuenta que el plato fuerte de esta visita está en las vistas que hay rodeados de abundante vegetación.
Conforme vas subiendo el Templo Plateado va escondiéndose entre la naturaleza...


Desde el primer mirador podemos ver el fénix plateado que corona el famoso templo.


Seguimos el camino y poco a poco vamos quedándonos solos, la mayoría de gente se para en el primer mirador, nosotros os recomendamos que subáis hasta arriba porque seguro que tenéis premio...


... las vistas que tenemos son el mejor premio!!!


Después de un rato tomando fotografías bajamos por otro camino siguiendo un riachuelo; está tan cuidado que el suelo parece una alfombra verde.


Al llegar abajo salimos por la parte trasera del Templo Plateado viendo los pabellones anexos.


Después de realizar la visita completa os vamos a dar nuestra opinión: si sólo tenéis intención de ver el templo plateado quizá no sea necesario porque durante el viaje a Japón hemos visto templos mucho más espectaculares, si decidís hacer la visita completa y perderos por los caminos es una visita 100% recomendable, los paisajes que os esperan superan a muchos otros. Conclusión nosotros lo archivamos como lugar imprescindible para perderse y disfrutar de un buen rato.

Como va siendo hora de comer volvemos al Paseo del Filósofo a tomar unas cervecitas y disfrutar de sus tiendas un rato.


Ya hemos dicho que hoy nos lo íbamos a tomar con calma, cuando tenemos los estómagos bien llenos nos vamos al hotel a disfrutar de una buena siesta.
Esta tarde aprovecharemos para hacer las maletas, mañana cambiamos de ciudad y lo haremos pronto para aprovechar al máximo el día.

Nos avisan desde recepción que ha llegado Albert y nos espera en la sala  del hotel, como ya os he comentado en anteriores entradas nos conocimos en la excursión de Nikko y quedamos en vernos este día que él llegaba a Kioto.
Disfrutamos de un rato entrañable compartiendo las experiencias de ambos en el país nipón, vemos fotos de lugares que nosotros no hemos podido visitar como Nagasaki y Albert empieza a hacerse una idea de las maravillas que le esperan durante su estancia en Kioto!
Albert, se aloja en el mismo hotel que nosotros, pero, ha decidido vivir la experiencia de dormir en una cápsula. Nos ofrece la posibilidad de verlas y nos quedamos alucinados...


Este tipo de alojamiento está pensado para trabajadores demasiado cansados o ebrios para coger el último tren de vuelta a casa, pero, cada vez más turistas llegan a Japón con la idea de disfrutar de esta experiencia. Dentro de la cápsula hay de todo: televisión, radio, despertador, conexión a internet, aire acondicionado...

El tiempo ha pasado volando y decidimos seguir la conversación compartiendo una buena cena, probamos diferentes platos y no paramos de hablar como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo. Aunque estamos muy agusto, tenemos que despedirnos que mañana todos tenemos que madrugar, él empezará a descubrir Kioto y nosotros disfrutaremos de los últimos días del viaje en Osaka!