Mostrando entradas con la etiqueta hudeel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hudeel. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de julio de 2012

Día 4. Haciendo vida de maharajá en Bikaner!!

Desde primeras horas de la mañana el sol luce con fuerza; en cuanto abrimos la puerta de la habitación para subir a la terraza a desayunar los niños se acercan corriendo a darnos los buenos días. El desayuno en la casa es sencillo pero reconfortante.
Nos despedimos de toda la familia de Abishek y seguimos nuestra ruta por India, la siguiente parada la haremos en Bikaner.

A pesar de pasar varias horas en el coche no se nos hace pesado porque vamos hablando todo el rato con Bauart, él tiene mucha curiosidad por saber que hay fuera de su país y nosotros queremos saber el máximo del día a día de la sociedad india.
Durante el trayecto se repiten las imágenes del día anterior: gente trabajando a los lados de la carretera, animales campando a sus anchas, conductores arriesgando al máximo en la conducción…





Al pasar por uno de los pequeños pueblos, nos invade el color de los sariis, un grupo de mujeres al vernos empieza a cantar y bailar mostrándose encantadas con nuestra presencia.



Antes de entrar a Bikaner nos desviamos unos 30 kilómetros para poder visitar Karni Mata Temple, más conocido como el Templo de las Ratas.


El famoso templo está situado en un plaza llena de tiendas de productos típicos y locales donde los devotos compran alimento que utilizan como ofrenda para estos animales.

 

Desde un principio yo he tenido claro que no quería visitar el Templo, pero, Mateo ha decidido compartir esta experiencia con Bauart.
Para entrar al Templo de las Ratas es necesario descalzarse, el señor encargado de custodiar los zapatos me ofrece quedarme allí con él mientras ellos visitan el templo.

El Templo de las Ratas data del siglo XVII y está consagrado a Karni Mata, una encarnación de Durga.



Sus puertas son de plata labrada regalo de sir Ganga Singh.


Para nosotros resulta difícil entender que todas las personas alimenten a las ratas con dulces y leche, pero, para ellos son sagradas por dos motivos. En primer lugar, la religión hinduista cree en la reencarnación como pilar básico de sus creencias y considera a las ratas reencarnación de los niños y jóvenes que han muerto.
En segundo lugar, la religión hinduista tiene unos 4000 dioses, siendo Brahma, Durga y Ganesha sus tres dioses principales; cada uno de ellos utiliza un animal como medio de transporte: Ganesha utiliza la vaca o búfalo, Durga la rata y Brahma la serpiente. Éste es el principal motivo por el que estos animales pasan a ser sagrados para los hinduistas.
El rato que he pasado en la calle ha sido muy divertido, no entienden porque no me gustan las ratas; cada recogida de zapatos se convierte en un interrogatorio, quieren saber de donde soy, mi nombre…
Bauart sale del templo emocionado porque entre todas las ratas, se ha cruzado la rata blanca y para ellos es señal de muy buena suerte. La experiencia a Mateo le ha resultado chocante, todo lleno de ratas y personas cumpliendo con sus tradiciones.


Seguimos hacia Bikaner y vamos en primer lugar al hotel. Para nuestra estancia en esta ciudad hemos elegido el Hotel Laxmi Niwas Palace, cuando hemos entrado al recinto privado nos hemos quedado alucinados, es espectacular!


Es uno de los antiguos palacios del maharajá que han pasado a gestión privada reservando un área como residencia privada para sus estancias.
El trato desde un principio es excelente, nos enseñan el palacio, las zonas comunes y al llegar a nuestra habitación comprobamos la calidad de las instalaciones.






Paseamos un rato por sus jardines hasta que viene Bauart a recogernos porque queremos visitar el Fuerte de Bikaner, una vez pasamos la barrera del hotel nos volvemos a encontrar con la verdadera India!

Bikaner fue uno de los tres grandes reinos de Rajasthan junto a Jodhpur y Jaisalmer y prosperó gracias a su emplazamiento estratégico en las rutas de caravanas a Asia Central y China.
Junagarh, es el Fuerte de Bikaner considerado el mejor conservado y ornamentado de todos los fuertes de Rajasthan. Para poder acceder tenemos que comprar las 250 rupias que cuesta la entrada.


Al traspasar la puerta nos metemos de lleno en el mundo de los marajás.


El Fuerte de Bikaner se construyó entre 1587 y 1893, está protegido por una muralla de arenisca de 968 metros de largo, con 37 bastiones, un foso y el desierto del Thar. Estas condiciones hacen que Junagarh jamás haya sido conquistado y podamos disfrutar de las perfectas condiciones en las que se encuentra.




Nuestra primera parada nos lleva al pabellón Anup Mahal, lo construyó el maharajá en 1690 como salón de audiencias privadas. Las paredes están llenas de pinturas, espejos y pan de oro; se conserva uno de los sillones del maharajá.



Los patios son muy bonitos, llenos de columnas muy ornamentadas. Todos los pabellones que están abiertos para el turismo son espectaculares, en ellos se pueden ver objetos personales como el columpio, las camas, sofás…





Las vistas que hay desde la parte más alta del Fuerte son impresionantes, la gran muralla siguen en pie separando Junagarh del resto de la ciudad y del desierto.


El calor es insoportable, así que desistimos de pasear por sus calles y nos vamos al hotel. El resto de la tarde la dedicamos a disfrutar de la piscina del hotel, rodeada por el mismo palacio.



Estamos tan bien que nos quedamos a cenar mientras vemos un espectáculo de danzas típicas. El servicio en Laxmi Villas Palace podemos decir que es excelente, cuidan hasta el más mínimo detalle haciéndote sentir como verdaderos maharajás!!









martes, 24 de julio de 2012

Día 3. Empezamos la ruta por India, nuestra primera parada Hudeel!

Nos toca madrugar un poco porque hoy dejamos la caótica Delhi con destino a una de las zonas más conocidas de India; Rajasthan, tierra de palacios, fuertes y marajás será el destino elegido para hacer ruta durante unos días. Decidimos no hacer este trayecto ni en tren ni avión, queremos pasar un par de días recorriendo varios pueblos rurales, la India menos turística.

Bauart, nuestro chófer, nos espera como cada día puntual en la puerta de nuestro hotel.
Delhi no se acaba nunca, llevamos más de media hora saliendo de la ciudad y siguen habiendo calles, gente….



Conforme nos alejamos del centro, las imágenes que vemos tantas veces en televisión aparecen delante de nuestros ojos; los lados de las carreteras, debajo de los puentes, las vías de tren están llenos de personas viendo pasar la vida y el tiempo. El máximo contraste llega al pasar el primer peaje cuando vemos edificios altos de apartamentos y oficinas, centros comerciales grandísimos y sedes de importantes empresas internacionales.

Conforme nos vamos alejando de Delhi empiezan las carreteras llenas de baches, pasamos por algunas que no tienen ni asfalto.



El color llega cuando pasamos pueblos, en los lados de la carretera puedes comprar de todo, puestos de fruta, bebidas, hamacas, peluqueros… El tráfico es impresionante, nunca hemos visto nada igual, la única regla es pitar y pasar!



El color acapara toda mi atención, las mujeres llevan unos sariis muy vistosos. En cuanto nos paramos, rápido vienen los niños a vernos, se lo miran todo y les hace mucha gracia hacerse fotos y luego verse en la pantalla!!
Las vacas van a sus anchas por cualquier sitio, me quedo alucinada cuando las veo comer de montañas de plástico y de la basura que están quemando.
Hay montones de camellos tirando de carros, aquí los utilizan como animales de trabajo.



Rebaños de ovejas al cuidado de pastores demasiado pequeños, cruzan en el momento menos oportuno por la carretera…

Después de muchos kilómetros y varias paradas llegamos al pueblo donde pasaremos la noche. En Hudeel vive la familia de Abishek con quien hemos organizado nuestro viaje a India, al decirle que queríamos dormir en algún pueblo rural nos ofreció la posibilidad de dormir en su casa y rápido accedimos.
En cuanto entramos en el pueblo los niños vienen corriendo detrás del coche. En la casa nos espera la abuela, madre, hermana, primos y sobrinos de Abhisek.
En la sociedad india sigue muy arraigado el tema familiar, los padres del novio tienen que dar el consentimiento para el matrimonio y la nueva pareja ha de vivir en la casa familiar junto a los padres del novio siendo su madre la persona más importante de la familia. 
Compartimos un rato con la familia en el patio de la casa, las mujeres están preparando las verduras que van a utilizar para la cena.
Nosotros salimos a pasear por el pueblo y los niños de la familia nos preguntan si pueden venir con nosotros, hay uno pequeño que desde que llegamos me ha dado la mano y no me la suelta!



Todas las calles son de tierra y la mayoría de casas son de piedra, hay un par muy bonitas que son de los ricos del pueblo.



Pasamos un rato muy agradable con los niños jugando por el pueblo, utilizamos una libreta y lápices que yo llevo para escribir palabras y hacer algún dibujo y nuestra cámara de fotos se convierte en la mejor diversión.



No se cansan de hacer fotos entre ellos, a las vacas y pedirme fotos conmigo.





Disfrutamos de un atardecer muy especial y tenemos que volver a la casa porque anochece y no hay luz por las calles.



Nos han preparado la cena en la azotea de la casa, probamos varios platos vegetarianos típicos de la zona.



Una de las chicas les dice a los niños más pequeños que no nos han de molestar, pero, es una tentación demasiado grande para ellos y nos observan desde una esquina de la escalera… Nos hace mucha gracia la situación y les invitamos a disfrutar de la velada con nosotros y lo que habían organizado como una velada romántica se convierte en una experiencia inolvidable para todos nosotros!!
Todos nos resistimos a irnos a dormir y pasamos bastante rato explicándonos historias, los jóvenes tienen curiosidad y hacen preguntas sobre nuestra cultura mientras los pequeños se lo pasan en grande probando los diferentes juegos que tenemos en nuestros teléfonos.
Nos vamos a la cama recordando anécdotas de los más pequeños, ha sido un día entrañable de aquellos que nos costará olvidar!